La palabra mágica

Hola 😊

Como siempre es un gusto saludarte. Hoy quiero hablarte de como mi idea de palabra mágica se modificó para abrirme a una reflexión y a un cambio casi paradigmático en mi vida.

Quizás esto solo me pasó a mí de niña, quizás no, pero te lo voy a contar con la idea de que tú con mucha honestidad me dejarás un comentario contándome si a ti tambien te dijeron desde pequeño, al momento en el que pedías algo, lo siguiente: – Diga la palabra mágica (aunque es una frase, se le decía palabra mágica popularmente). Y seguidamente, respondías: – ¡Por favor! A mí me pasó, me lo dijeron muchas veces e incluso recuerdo la contradicción que tenía al pensar el por qué si había dicho por favor no me compraron eso que tanto quería, en fin. ¡Qué despelote mental! Sobre todo, porque entre la fantasía que representa la magia para un niño y el efecto que se supone tiene todo lo mágico, a una edad temprana, no puedes entender las cosas de una forma que no sea la literal, entonces terminas cavilando entre el, la magia no existe o la palabra mágica no funciona. Si esto fue algo muy marcado en tu niñez, pudo pasar que llegaras a adulto creyendo de manera inconsciente que debes complacer los deseos de cualquier persona que te lo pida, exija o demande, con un por favor en la boca. O incluso creer que si no te dicen por favor no tienes por que hacer lo que te piden. Complicado. Muy complicado. Pero mas allá de los efectos de las creencias que nos formamos desde la infancia, que aja, es indiscutiblemente importante, este artículo va de contarte, como me di cuenta de que “por favor” no era una palabra mágica, de lo liberador que fue y como objetivo inicial, invitarte a asumir una nueva palabra mágica, describirte sus efectos y revelarte una magia real.

Comenzaré por desarrollar la idea que expuse anteriormente sobre el “por favor”, pero ahora lo haré como debí hacerlo en un principio, asumiendo que por mucho tiempo yo fui ese adulto que creía que debía complacer, tomar acción, e incluso obedecer, cualquier forma de petición precedida por un “por favor”. Era agotador. Lo era porque muchas veces pasaba por encima de mí para en efecto complacer. Muchas veces invalidaba mis sentimientos, otras tantas mis ganas y tambien deje de lado mis intereses cuando por hacer un favor dejaba de hacer otra cosa de suma importancia para mí. También fui ese adulto que se molestó al recibir un comando sin que un por favor se asomara y hacía las cosas que, en efecto tenía que hacer con pocas ganas, por considerar de antemano que fueron groseros conmigo. En el camino de mantenerme en presencia entendí que el por favor me condicionaba, que en muchas ocasiones me mantenía en un estado mental de desconexión conmigo y que eso no estaba bien para mí. Entendí que era posible decidir si hacer o no lo que me pedían y que lo que decidiera no tenía porque poner en juego mi relación con nadie. Tambien entendí que si el no acceder a hacer un favor lastimaba mi relación con esa otra persona había allí un desequilibrio que definitivamente no necesitaba en mi vida. Esto no significa que dejara yo de hacer favores, significa que ahora los que hago, los hago desde la mirada correcta. Con la intención correcta. Fue así como, “por favor” dejo de ser “la palabra mágica” para mí.

Por compromiso con las buenas maneras, debo añadir lo siguiente: Creo en la gentiliza y en la amabilidad. No dejo de decir por favor, porque para mí es amable y me hace sentir bien. También creo irrefutablemente que nada, ni siquiera las palabras, deben condicionarnos a tomar una decisión u otra. Creo en que es sano decidir con conciencia plena, sin creencias que nos lleven a tomar un camino u otro. Creo que debemos decidir libre de prejuicios y creo también en el derecho universal de cambiar de opinión y de formas de proceder.

Aja, ¿pero y la palabra mágica qué? Ya te cuento.

Durante mi camino de vida, específicamente, tras iniciar terapia, comenzó a resonar en mis días el tema del agradecimiento, pero no fue sino hasta hace poco, que en una experiencia con mi comunidad en doTERRA, donde le di una atención especial. Pues parte del programa era el agradecimiento diario. Allí comencé a entenderlo y a practicarlo. Allí escuché que la palabra mágica era “Gracias” y eso es lo que te voy a contar: Gracias, es la palabra mágica. No podía ser coincidencia que tras hacer un favor recibiéramos un gracias.

Pero ya revelado el misterio, te voy a contar por qué ahora creo que “Gracias” si que es la palabra mágica y para ello, comenzaré definiendo lo que significa magia. Según la RAE la palabra magia tiene las siguientes dos definiciones:

1. f. Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales.
2. f. Encanto, hechizo o atractivo de alguien o algo.

Ahora bien, tras leer la definición te comparto lo que resalto sobre el concepto: La magia se vale de ciertos actos o palabras para producir. Entonces de aquí viene lo que me enamoró de tomar la palabra Gracias como una palabra capaz de crear. ¿De crear qué? Abundancia, plenitud y conexión. Sí, desde el momento en el que internalicé la palabra “Gracias” como la forma verbal activa de agradecer, comencé a sentir su luz. Ya va, ¿cuál luz? Me explicaré de forma menos poética ahora. Comencé a sentir dentro de mi que estaba agradecida con lo que se me estaba otorgando. Cuando pronuncié la palabra, gracias, con la conciencia plena de entender, con mi ser pensante, emocional y físico que me sentía agradecida por lo que recibía me reconocí merecedora de ello, me sentí afortunada y en gracia de tener lo que tenía y ese ha sido el comienzo de un bonito camino de conciencia espiritual en el que cuando doy algo, lo hago solo con amor y siento solo amor cuando recibo otro algo de vuelta. Al despertar pienso en todas las razones que tengo para estar agradecida, desde la salud de mi familia y parientes, la comida de mi día, el aire que respiro hasta, porque no, la ropa que traigo. Entrar en ese modo de agradecimiento me ponen en una sensación mental de abundancia que no puede sino atraer más abundancia a mi vida, llena mi día de plenitud porque no me siento en falta de nada, porque tengo presente todo lo que tengo y eso me hace sentir llena. Este hecho, esta capacidad de producir esta sensación vívida de bienestar hace la palabra Gracias, una palabra genuinamente mágica.


Ahora te voy a regalar el ejercicio con el que puedes comenzar a sentir la gracia de las Gracias en tu vida:

1. Repasemos lo que significa estar agradecidos, para que cada vez que utilicemos la palabra gracias, lo hagamos desde esta conciencia. Tomemos como referencia que estar agradecido significa que te sientes feliz y merecedor de recibir.

2. Escribe 10 bendiciones por las que estés agradecido y al final de cada bendición escribe 3 veces la palabra gracias. Léelas en voy alta incluyendo las gracias al final de cada oración. Hacer esto por las mañanas te ayuda a comenzar el día conectado con la abundancia.
3. Antes de comer o beber detente a mirar lo que harás y repite la palabra gracias.
4. Añade más bendiciones a esa lista siempre que se te ocurran y reléelas si en algún momento te sientes ansioso, para así anclarte con el momento presente.
5. Lee lo que escribiste antes de ir a dormir para que el agradecimiento esté en tu pensamiento y tengas una noche más placida.
6. No te preocupes por las condiciones externas cuando estes practicando el agradecimiento, solo concéntrate en que la información llegue hasta dentro de ti.

Te doy una sugerencia de temas por los que podrías agradecer: salud, trabajo y éxito, dinero, relaciones, pasiones o Hobbies, felicidad, amor, vida, naturaleza, bienes materiales, servicios. Todo aquello que sientes como tuyo, que es parte de ti de una forma u otra es motivo de agradecer. Ahora te daré un ejemplo: Me siento agradecida porque hoy hayas detenido tu día unos minutos y me hayas regalado tu valioso tiempo leyéndome. Gracias, Gracias, Gracias.

Deseo con el corazón que el agradecimiento te ayude a estar presente, que te sirvas del magnetismo de la gratitud, a tener el aura cargada de abundancia, a sentir que mereces, a hacerte agente creador de tu universo, a dar amor para atraer amor y convertir tu vida en oro. Y, porque de agradecer va este post, voy a detenerme a agradecer a quienes me brindaron tan bonita información. Gracias chicas, por haberme enseñado a practicar el agradecimiento y hacerlo parte de mi camino hacia la plenitud. Gracias, Gaby Cárdenas @emilianaymama, Steph La Bergere @soystephlabergere, Vane Ruvolo @insiemeinnatura, Carolina González @esencialmentecaro Estamos juntas en esto (v) ¡Gracias, Gracias, Gracias!

Te envío un abrazo fuerte. Deseo leer tus comentarios con tu opinión o experiencia.

¡Feliz día!


4 comentarios en «La palabra mágica»

  1. Me encantó… A poner eso tips en práctica para vivir con más conciencia y en gratitud.💕

  2. Gracias Anasofia por compartirnos esta reflexión tan profunda y por el ejercicio, gracias, gracias, gracias.

Los comentarios están cerrados.