
Una Madre,
Cuando dicen que nunca hay una igual es cierto, no se equivocan. A modo de crítica directa echada al aire me gustaría decir que «algo» se empeña en querer hacernos las mismas. Me atrevo a decir que ser madre es el rol del ser humano mas etiquetado y juzgado o por lo menos esa ha sido mi experiencia. Se espera todo de las madres, y también se cree todo sobre cómo debe hacerse. Y la verdad es que, siendo el ser humano racional, ¿cómo sería posible que las madres seamos iguales entre si? Empezando por el hecho se que los mismos hijos nacen con temperamento.
Parece que me perdí en esa introducción, lo que empezó con intención de ser reseña está tomando otro rumbo. Pero la verdad es que me perdí yendo tras el siguiente hilo de pensamiento y es que, en este libro, Una Madre, de Alejandro Palomas, ver en letras como se desarrollan los roles dentro de una familia, donde Amalia, la matriarca, es el centro sobre el que gira la historia de sus hijos, ha sido de todo menos aburrido. Como la vida misma.
Sublime, fresco, tranquilo… Este libro, me tomó tiempo terminarlo y no porque no fuera agradable o bueno, me tomó tiempo porque a veces las lecturas son así, unas se vienen como avalanchas y otras se vienen constantes y fluyendo como un río. Haberlo leido me invitó a reflexionar mucho en cómo cuando somos hijos nos creemos los padres de nuestros padres y como eso desdibuja la figura que tenemos dentro de nuestra familia, como ese desorden dentro de la dinámica nos impide crecer, nos ata, nos corta las alas. También me mostró la cara de una madre de mas de 60 años que aun tenía su niña herida, la propia, no la parida, la de sí y como la no sanación de esa parte de su ser no le permitió ser una mujer totalmente en su adulto. Amalia me mostró la importancia no solo de poner limites si no de exigir que sean respetados. De lo necesario que es para mantenernos en armonía con nuestro entorno y sobre todas las cosas con nuestro yo.
Con amalia y sus hijos vibré de la risa y lloré de emoción, temas como la perdida, el abandono y el amor descritos de una manera cotidiana, ordinaria, común y real te mueve. Aprender que está bien sentir hondo, pero tambien saber que hay que parar y reconocer que una madre te pueda volver a parir aun cuando estés sobre los 30 es simplemente, hermoso.
Hoy brindo por todas las Amalia del mundo que de mayor siguen arrullando a sus hijos, brindo por las Amalia que se estrenan y las que ya llevan camino. Brindo porque ser madre no va de seguir modeños o patrones, va de presencia, de conexión y de respeto.
¡Salud!

Que bella reseña!!!!
Ya quiero leerlo! 🥰
Un abrazo!
Leelo y cuéntame que te pareció.