Hay mucho que decir y empezaré con un juicio, uno de mí para mí, y es que: «No creo que esta sea una reseña convencional.» Porque hay mucho que decir y porque quien me conoce sabe cuánto me gusta hablar.

Dejando lo anterior a un lado, entro de lleno confesando: ¡Estoy en shock literario! 🤣 Tengo dentro del pecho ese hueco que solo te deja un buen libro, perdón, que fueron cinco. Imagínense su profundidad entonces, la profundidad del gran vacío del lector apasionado.
La saga ACOTAR, entera, es una subida y bajada, es un clímax sostenido. Pero gente, esto va más allá de entretenimiento y de fantasía romántica, esta vaina (se me salió lo venezolano) te hace reflexionar. Esta saga te hace espejo. ¿Anasofía, de qué estás hablando? Esta historia entera te refleja el alma, sus personajes, tan bien desarrollados, con una personalidad impecablemente definida, Feyre, Rhysand, Cassian, Azriel, con esa dualidad que los hace humanos, a pesar de ser fantasía. Te muestran algo dentro de ti. Frases que te invitan a pensar en lo necesaria que puede ser la empatía y también en cómo, si no viene desde el amor propio, te daña. Esos momentos que te invitan a reflexionar sobre cómo estás amando en tu vida, cuánto idealizas, cuánto permites, cuánto te suma y cuánto te resta. Esas escenas descritas con detalle, que te estimulan, te encienden la piel y queman dentro de tu imaginación.
Sí, una historia fantástica llena de amor tóxico e idílico (son tus palabras, hermana), de lealtades que anulan tu ser emocional, de emociones que no aprendemos a canalizar y de cómo podemos hacerlo por nuestro bienestar, de drama del bueno, del que sí puede ser real; aunque los seres tengan alas físicas y magia, porque ese drama compuesto entre ambigüedades, entre luces y sombras, entre bendición y maldición, crea una analogía perfecta que, con profundidad, nos invita a ver que nosotros también podemos volar si queremos y que en conexión con nosotros mismos tendremos la fuerza para hacer magia, crear y sanar.
Entonces, ¿por qué leerla? Porque soñar con un libro es incomparable, porque desconectas del día a día para conectar al mismo tiempo en él de una forma simbólica y reflexiva, que te saca sonrisas, que te estresa y que, como la vida misma, te enseña. A mí me enseñó que las luces de Velaris las tengo en los ojos y que quien las ve es digno de reconocer la fuerza de su brillo; que para recibir un amor tan puro como el de Rhys, tengo que amarme a mí misma en primer lugar. Me enseñó también que es más llevadero transitar mis fantasmas si tengo el calor de mi gente para acompañarme, porque no tenemos por qué cargar solo el peso de nada, porque decir lo que duele en voz alta no es que lo haga más liviano, es que nos libera.
@axellulu eres culpable de todo lo que se te acusa. Se te acusa de un tremendo gusto por la lectura y de querer compartir lo bueno. ¡Gracias!
Siempre intensa, nunca inintensa. #Chócala
Si quieres hablar más al respecto, ¡coméntame! 🙂
